Hércules Poirot y el cáliz de fuego
Atravesé un parque. Al
principio sólo me encontré trincheras abandonadas, pero conforme avanzaba una
sensación se apoderaba de mí. Escuché un ruido y me metí en una de las muchas
zanjas que había diseminadas por la zona. Una pequeña tropa pasó a pocos metros
de mí. Cuando se fueron les seguí a cierta distancia hasta prácticamente el
final de la zona arbolada. Había un auténtico ejército reunificándose en el
exterior de un gran edificio. Alcé mi vista y confirmé lo que suponía. La Union
Jack estaba izada. La Reina estaba en el palacio.